REDRI
Revista Electrónica de Relaciones Internacionales

Algunas ideas en torno a los cambios (lógicos) en el Instituto Elcano

El Real Instituto Elcano es una “rara avis”  entre los llamados “think tanks”, debido a la innegable influencia, tanto financiera como política, por parte del sector público. Es precisamente este componente público el que, según Magdalena Martín Mendía, da sentido a los recientes cambios habidos en la cúpula del Instituto. 

Magdalena Martín Mendía

Cuando las expectativas de ganancia son grandes, las apuestas también pueden serlo. Este principio básico de la teoría de juegos se aplicó en el Real Instituto Elcano por el Gobierno del Partido Popular y, de nuevo, ha sido practicado por el Gobierno del Partido Socialista. El Instituto se ha constituido, a lo largo de los últimos años, en un referente básico en materia de política exterior en España y, en consecuencia, ninguno de los dos Gobiernos se ha sustraído a la tentación de que éste refleje sus ideas en materia de política exterior. Nada nuevo bajo el sol, pero, a la vez, nada ilegítimo, nada digno de alboroto, todo perfectamente en línea con el normal juego democrático de la alternancia. 

Hay quien ve motivo de escándalo en los recientes cambios de nombres en el equipo directivo de la RIE, cuando la única causa objetiva de aspavientos debería ser que el nivel profesional y académico de los sustitutos fuese marcadamente inferior al de los predecesores, que los cambios se sustanciaran en una evidente reducción del capital humano con que está dotado el Instituto. Aún es pronto para estas conclusiones. Lo demás resulta difícil de comprender en una institución con una evidente presencia directa de la Administración y otra indirecta, posiblemente no tan evidente pero mucho más sustancial y trascendente para la supervivencia del Instituto, y que se materializa en  su capacidad para atraer aportaciones privadas.

El tiempo nos dirá si la nueva dirección del Instituto refuerza su independencia frente a los poderes públicos o, por el contrario, fortalece su dependencia financiera, temática y de ideario; si es capaz de atraer mayores aportaciones privadas o, por el contrario, incrementa su financiación con cargo a los fondos públicos; si construye sobre su prestigio presente o prefiere erigir uno alternativo; si persiste en el actual modelo organizativo, dotado de un claro enfoque académico, o, por el contrario, explora otras estrategias de difusión de ideas e influencia social. Estos son los criterios que han de estructurar una valoración objetiva de si los cambios son para mejor o para peor.

Históricamente, España, su opinión pública y política han mostrado escaso interés por la cosa internacional, lo cual, objetivamente, no es bueno en un país pequeño y dependiente como el nuestro. Como resultado, la sociedad civil, a diferencia de otros países de nuestro entorno más próximo, no se ha articulado para producir formación e información en este campo. En este pobre contexto, iniciativas como el Instituto Elcano tienen un indudable mérito, siempre y cuando los poderes públicos se sustraigan a la tentación de condicionarlo y manipularlo, de limitar su independencia. Estos son los criterios que han de conformar una valoración de los cambios que se han producido y los que vendrán.